El autor de "Lodi" y "Bad Moon Rising" lanza un disco retrospectivo,
con un seleccionado que incluye a Tom Morello y los Foo Fighters.
A fines de los 60 y principios de los 70, John Fogerty era la voz del
rock & roll de Estados Unidos. Con los diez discos que llegaron al
Top 10 y los siete singles que fueron directo al Top 5 que compuso,
cantó y produjo con Creedence Clearwater Revival desde fines de 1968 a
1971, Fogerty redefinió la poesía desaliñada y fundamental del folk,
country, blues y rockabilly con su voz hecha jirones, apasionada, con
estribillos desgarradores de guitarra y observaciones incisivas e
incómodas sobre la situación de la democracia norteamericana. Los
Estados Unidos de "Proud Mary", "Lodi" y "Fortunate Son" estaban bañados
con la sangre de la desigualdad y la injusticia, pero también llenos de
promesas y destinados a la gloria, y Fogerty los interpretó con la
concisión de un periodista y la convicción de un soñador.
Wrote a Song for Everyone es testigo de que
la verdad y la potencia de los más grandes hits de Fogerty siguen ahí.
Para este disco, volvió a grabar una docena de clásicos, la mayoría de
la era Creedence, en dinámica colaboración con un elenco astuto de
estrellas jóvenes y voces afines como Bob Seger, My Morning Jacket,
Keith Urban, Miranda Lambert y los Foo Fighters. El resultado es la
mejor música nueva que Fogerty ha hecho desde, bueno, Creedence. Canta
con fuerza y compromiso, incluso con pasión cuando le toca enfrentarse a
Kid Rock en "Born on the Bayou", y su manejo actual de la guitarra se
puede resumir en el duelo con el músico country Brad Paisley, en "Hot
Rod Heart", del álbum
Blue Moon Swamp, de 1997. El rasguido
fluye limpio y rápido mientras Fogerty le responde a la muestra de
staccato y florituras rizadas de Paisley con una fusión triplemente
vigorizante de James Burton, Carl Perkins y George Harrison.
Revisitar estas canciones con esta compañía le trajo a
Fogerty una pasión y una osadía nuevas: se lo escucha tan renovado en
estas interpretaciones como lo están sus riffs y sus historias. Con los
Foo, en "Fortunate Son", Fogerty -que fue reclutado durante la guerra
de Vietnam y estuvo un tiempo en las reservas del ejército- intercambia
versos con Dave Grohl con una ira acrecentada y furibunda, como si no
pudiera entender el quilombo que hicieron con Irak y Afganistán, y por
el que están pagando un precio alto. Fogerty revisita la canción country
fiestera "Almost Saturday Night" de
John Fogerty, su disco
de 1975, y se lo toma en serio: con Urban en el banjo amargo y espíritu
fraterno de dos tipos en un bar. Y en una jugada valiente, los Dawes, la
banda californiana de los 70, ayudan a Fogerty a resucitar con una
vuelta de tuerca conmovedora "Someday Never Comes", una balada preciosa y
perdida de
Mardi Gras, el último disco de Creedence, de
1972. Fogerty se inspiró en un recuerdo de una conversación dolorosa que
tuvo con su padre cuando era niño. Acá, en la primera estrofa, Taylor
Goldsmith, de Dawes, es el hijo que se queja y cuestiona; Fogerty hace
de su propio padre con una voz más oscura, que expresa la sabiduría
incómoda de la edad.
La mayoría de los dúos son incómodos y frustrantes,
como si las canciones y las parejas se hubiesen elegido y grabado un
poco de prepo. "Proud Mary" -llevada demasiado literalmente a Nueva
Orleans con los arreglos de Allen Toussaint- es el único error de juicio
en este disco, y se debe a que Ike y Tina Turner se adueñaron del soul
poderoso de esta canción. De hecho, la mayor parte de
Wrote a Song
es pura diversión, en especial en las partes country: las canciones de
Paisley y Urban, la diversión obvia de Fogerty y Zac Brown en la
advertencia vivaz de "Bad Moon Rising".
Fogerty, que hizo los arreglos y produjo el disco,
tiene además un oído afinado para las armonías emotivas. La
participación de Seger en "Who´ll Stop the Rain", del disco
Cosmo´s Factory,
de 1970, es un hallazgo revelador. Los dos soldados en el camino
comparten el estribillo con una empatía curtida sobre un arreglo a lo
Silver Bullet Band que hace que uno se pregunte si Seger hacía este
cóver cuando tocaba en los boliches de Michigan. Fogerty deja que los My
Morning Jacket le pongan a otra canción de
Cosmo´s, "Long as I Can See the Light", sus yeites country somnolientos -tanto a la banda como a Fogerty les quedan como anillo al dedo.
El acto de fe más inteligente de Fogerty es la canción que da título al disco, del álbum
Green River,
de 1969. Le cede la mitad de ella a una Lambert totalmente explosiva.
Fogerty compuso la canción en plena locura de Creedence (que sacaron
tres discos ese año), al tiempo que su vida personal le pasaba la
factura. Lambert contrarresta la ironía ("Le compuse una canción a todo
el mundo/ Y ni siquiera pude hablar de vos") con una elegancia herida
pero cálida, como si estuviera tratando de transar con esa frustración.
Las espirales repentinas de Tom Morello en la guitarra principal suenan
como un éxito fuera de control. Después Fogerty y Lambert vuelven al
trabajo difícil y silencioso de la tregua y el consuelo.
En cierto sentido, Fogerty se pasó toda la vida
esperando para divertirse tanto y enfrentar desafíos con sus viejas
canciones. "Todos los kilómetros que recorrí/ Para volver a la luz",
canta en "Mystic Highway", una de las dos canciones nuevas del disco. La
pureza de rock de garage de Creedence y la velocidad con la que sacaron
sus discos hicieron que mucho del material creativo de Fogerty quedara
sin explorar. La separación amarga de la banda y las décadas de
conflictos judiciales no ayudaron demasiado a que lo hiciera.
Hay otro volumen acechando en este cancionero. Me
gustaría ver a Fogerty tocando "Walk on the Water" con la banda de metal
Mastodon o la potente y vagabunda "Down on the Corner" con una banda
joven de bluegrass como Old Crow Medicine Show. Pero
Wrote a Song for Everyone
no se grabó para compensar por lo que Fogerty hizo en su momento, sino
que afirma la historia viva de sus más grandes éxitos -los éxitos de una
gran nación que todavía estaba en ciernes.
Por David Fricke para www.rollingstone.com.ar