El show de Ringo Starr en el hotel Conrad de Punta del Este por un lado tuvo la emotividad de los Beatles y, por otro, la enorme calidad de los músicos que acompañaron al baterista.
La última canción del espectáculo de Ringo Starr en el hotel Conrad fue With a little help from my friends, un verdadero himno del disco Sgt. Pepper’s de los Beatles. Con el público de pie y haciendo palmas, la voz de Ringo fuertemente nasal y todavía con acento de Liverpool (a pesar de que hace más de 60 años que no vive allí), cargada de una innata melancolía, resonó en un salón del hotel colmado con unas 1.000 personas, luego de 90 minutos de música.
La canción, compuesta por John Lennon y Paul McCartney especialmente para Ringo, habla de esa voz tan particular y de cómo, a pesar de sus imperfecciones, puede generar un grado de emotividad y un sentimiento que llegan a la piel.
La canción, compuesta por John Lennon y Paul McCartney especialmente para Ringo, habla de esa voz tan particular y de cómo, a pesar de sus imperfecciones, puede generar un grado de emotividad y un sentimiento que llegan a la piel.
Pero la canción que cerró el espectáculo bien puede ser un resumen de lo que se vio sobre el escenario en la noche del sábado pasado. Porque quienes rodearon al baterista, en la llamada All Starr Band, brillaron con luz propia y le dieron al show un estándar de calidad muy alto.
Los que esperaban ver solo a Ringo con una banda de acompañamiento se llevaron la hermosa sorpresa de que en guitarra estaba Steve Lukather, punta de lanza de la mítica banda Toto. En bajo estaba Richard Paige, bajista y vocalista de la banda new wave Mr Mister.
En órgano hammond estaban las manos de Greg Rolie, músico emblema que acompañó a Carlos Santana, así como otro guitarrista, Todd Rundgren, quien también tocó con el músico chicano.
Ante esta escuadra musical con la que no se puede perder, Ringo sin dudas no era el más virtuoso. Su papel sobre el escenario estuvo más apoyado en la parte vocal que en su batería, porque además contó con la ayuda de otro batero, Gregg Bissonette, que lo hizo pasar inadvertido.
Para los fanáticos beatle cantó rarezas, como Matchbox (con la que abrió el show), joyitas como Don’t pass me by, rock and roll simple y efectivo, como Honey don’t, e himnos para una generación, como Yellow submarine.
A la vez, repasó algunos temas de su último disco, Ringo 2012.
Sus amigos acompañaron con temas de alta calidad y factura, como Broken wings, de Mr Mister, Rosanna, de Toto, Oye cómo va y Black magic woman, compuestas por Tito Puente y por Peter Green, respectivamente, pero cantadas en la inconfundible voz de Rolie y popularizadas por Santana, que provocaron aplausos de pie. También hubo tiempo para covers, como I saw the light, de Carole King, con un aire muy similar a Too late.
A los 73 años de edad, Ringo Starr se encuentra en plena forma física. Flaco y con energía encima del escenario, demostró cuidados sobre su cuerpo, luego de décadas de drogas y alcohol.
En órgano hammond estaban las manos de Greg Rolie, músico emblema que acompañó a Carlos Santana, así como otro guitarrista, Todd Rundgren, quien también tocó con el músico chicano.
Ante esta escuadra musical con la que no se puede perder, Ringo sin dudas no era el más virtuoso. Su papel sobre el escenario estuvo más apoyado en la parte vocal que en su batería, porque además contó con la ayuda de otro batero, Gregg Bissonette, que lo hizo pasar inadvertido.
Para los fanáticos beatle cantó rarezas, como Matchbox (con la que abrió el show), joyitas como Don’t pass me by, rock and roll simple y efectivo, como Honey don’t, e himnos para una generación, como Yellow submarine.
A la vez, repasó algunos temas de su último disco, Ringo 2012.
Sus amigos acompañaron con temas de alta calidad y factura, como Broken wings, de Mr Mister, Rosanna, de Toto, Oye cómo va y Black magic woman, compuestas por Tito Puente y por Peter Green, respectivamente, pero cantadas en la inconfundible voz de Rolie y popularizadas por Santana, que provocaron aplausos de pie. También hubo tiempo para covers, como I saw the light, de Carole King, con un aire muy similar a Too late.
A los 73 años de edad, Ringo Starr se encuentra en plena forma física. Flaco y con energía encima del escenario, demostró cuidados sobre su cuerpo, luego de décadas de drogas y alcohol.
Con un humor británico, bromeó respecto del Conrad. “¿Ya gastaron su dinero en el casino?”, le preguntó al público entre canción y canción. Luego consultó a los espectadores sobre si habían pagado la entrada, cuando el show era solo por invitación.
Sin dejar de hacer con los dedos el signo de la “V” y repitiendo hasta el cansancio el mantra “paz y amor”, Ringo parece hoy una especie de Austin Powers de la música, un hombre del pasado que atraviesa el tiempo con un mensaje quizá avejentado pero vigente.
Los que estaban el sábado pasado en el hotel Conrad de Punta del Este y habían presenciado el show de McCartney en el Centenario se llevaron la presea de ver a dos beatles en poco más de un año. Un verdadero lujo.
Fuente: www.elobservador.com.uy
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