El once de mayo de 1981, pocas horas después de ser ingresado en un
hospital de Miami, murió mientras dormía, con sólo 36 años de edad, Bob
Marley.
Unos meses antes, 1980, el que iba a ser el gran año para
el rey del reggae se vio bruscamente interrumpido cuando sufrió un
desvanecimiento mientras practicaba ejercicio en el Central Park de
Nueva York.
La revisión médica no pudo arrojar peores resultados. Marley padecía
un cáncer que le afectaba ya al cerebró, el hígado y los pulmones. Le
había costado llegar a lo más alto y apenas pudo disfrutar de su
reinado.
Marley había nacido en 6 de febrero de 1945 en el norte de la isla de
Jamaica hijo mulato de un oficial británico que se desentendió de madre
e hijo. Ya en Kingston, donde se trasladó con su madre, el joven Marley
contactó con el nacionalismo africano y con la música.
Su estilo, que acabaría por popularizar en Europa el reggae más puro,
ya estaba definiéndose en los sesenta, inspirado por el soul. Pero sus
letras, demasiado entregadas a la religion rastafari, dificultaban su
promoción.
La vida de Marley y su grupo, los Wailers, cambió cuando contactaron
con el productor Lee Perry que transformó su música y que les puso en el
camino de la popularidad.
El punto de inflexión en la historia de Bob Marley lo marca “Catch a
fire”, sin duda su mejor álbum, grabado en 1972, y que llevó al grupo a
una larga gira por el Reinu Unido y los Estados Unidos.
La implicación de los textos de Marley le creó enemigos en Jamaica y
en 1976, después de ser atacado por unos desconocidos decidió exiliarse
en Florida.
Su último álbum, “Uprising”, no hizo sino incrementar su popularidad,
embarcándole en nuevas giras que, finalmente, no pudo cumplir. Sus
restos fueron trasladados a su ciudad natal, donde fue enterrado con
honores de héroe nacional y donde su mausoleo se ha convertido en lugar
de peregrinación.

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